GULF OF GUINEA CONSERVATION GROUP

GULF OF GUINEA ISLANDS' BIODIVERSITY NETWORK


HISTORIA DEL ESTUDIO DE LAS AVES DE BIOKO

La temprana actividad colonial de la entonces isla de Fernando Poo, convertida en un importante puerto de aguada y víveres para los barcos mercantes en los siglos XVIII y XIX, ha hecho de la isla un enclave relevante para el conocimiento de la historia natural de Africa. Despues de varios intentos fracasados de portugueses, españoles e ingleses, Inglaterra consigue establecer un asentamiento colonial permanente en Bioko con la fundación en 1827 de la ciudad de Port Clarence, hoy Malabo. Esta ciudad, pionera en Africa junto con Freetown, se funda con la intención de reprimir el tráfico negrero y mantener un activo comercio con Africa, haciendo posible la temprana llegada de ejemplares de la fauna de Bioko a Europa. Como consecuencia de ello, un elevado número de vertebrados de amplia distribución en Africa fueron descubiertos en Bioko por primera vez, -es decir, Bioko es su terra typica-. Entre ellos se cuentan cuatro primates, cinco especies de ardillas y 27 especies de aves, además de especies tan representativas de la fauna africana como el Damán Arbóreo (Dendrohyrax dorsalis) o el Duikero de Ogilby (Cephalophus ogilbyi).

Las circunstancias históricas dieron tal relevancia a Bioko que a mediados del siglo pasado un buen número de mamíferos y aves fueron erroneamente atribuidos a la fauna de la isla. Durante aquella época los barcos arribaban a distintos puertos de la costa africana donde los ejemplares eran comprados o capturados y en ocasiones llegaban a Europa sin tener asignada una localidad de captura o haciéndolo equivocadamente. Especialmente frecuente era la confusión con las vecinas islas de Sao Tomé y Príncipe. En 1903 Tommaso Salvadori publica una importante revisión de las aves de Bioko, en la que se incluyen el Chorlito Cariblanco (Vanellus albiceps) y el Turaco de Capucha Franjeada (Tauraco macrorhynchus) como las primeras aves de la isla dadas a conocer en los círculos científicos. Sin embargo, aquellos registros son localizados ahora en el continente y parece más probable que fuera la Negrita Cana (Nigrita canicapilla) el primer ave de Bioko dado a conocer en 1841.

Tanto la Negrita Cana como la mayoría de las aves de Bioko que se describen hasta bien entrado el siglo pasado, fueron colectadas en las célebres exploraciones inglesas del río Niger, la primera de ellas realizada en 1833. En una de estas expediciones capitaneada por H.D. Trotter durante los años 1841 y 1842 se embarca un grupo de científicos entre los que se encuentra el naturalista Lewis Fraser que hace las primeras aportaciones importantes a la avifauna de Bioko y proporciona abundante material colectado en la isla a otros naturalistas, básicamente ingleses (W. Jardine, T.R.H. Thomson, H.E. Strickland, G. Hartlaub y G.R. Gray).

Además de la falta de precisión de los lugares de captura, el panorama de la historia natural de Bioko se complica aún más con la aparición de numerosísimos artículos que dan cuenta con premura de los nuevos descubrimientos a medida que regresaban los barcos que particiban en una misma o en distintas expediciones. Las capturas eran realizadas por un grupo variopinto de personajes (médicos, geógrafos, representantes diplomáticos, etc) que tratando de obtener la máxima información realizaban tanto estudios etnográficos como colecciones botánicas o zoológicas, muchas de ellas privadas. En esta situación es fácil comprender que las sinonimias fueran muy frecuentes hasta finales del siglo pasado, algo ya de por sí explicable si tenemos en cuenta la parquedad de las descripciones, la escasez del material recogido y la dificultad de la época para poder comparar material de diferentes localidades. Todas las capturas de esta primera etapa eran realizadas en tímidas incursiones muy cerca de Malabo, por ello todas las especies que se descubrieron eran habitantes de baja altitud, con excepción del Lúgano Montesino Africano (Linurgus olivaceus), que parece realizar migraciones estacionales en altitud, y el Picaflor de Cabeza Azúl (Nectarinia oritis), del que sólo se dió el nombre sin que exista evidencia de que realmente se colectara algún ejemplar. Con todo el resultado de este periodo inicial fue fructífero dándose a conocer 47 especies de aves residentes y dos no residentes, junto a una decena de sinonimias.

Después de esta primera etapa marcada por las expediciones inglesas al río Niger, cuyo objetivo fue más comercial y estratégico que científico, se llevaron a cabo misiones meramente científicas en las que distintas instituciones, principalmente museos, comisionaron naturalistas e investigadores para enriquecer sus colecciones de aves y aportar nuevos datos para su conocimiento. La primera de ellas se realiza en 1894 bajo los auspicios del Museo de Lisboa que comisiona a Francisco Newton para realizar una colección de fauna y flora en las cuatro islas del Golfo de Guinea. Newton es el primer colector de vertebrados que corona la cima del Pico Basilé y consigue realizar una importante contribución a la lista de aves de la isla añadiendo 13 especies a las ya conocidas desde los tiempos de Fraser, entre ellas el endémico Miopito de Fernando Poo (Speirops brunneus). Sin embargo, su labor no se centra exclusivamente en las aves y ello permite que sólo siete años despues el incansable teniente Boyd Alexander y su colector portugués, J. Lopes, consigan en dos meses aumentar de forma considerable el número de las aves de Bioko con 51 nuevas adiciones.

Desde entonces, ya queda perfilada la avifauna de Bioko, habiéndose descrito en 1904 el 77 % de las 143 especies residentes conocidas actualmente. En sucesivas expediciones se realizan nuevos registros de especies residentes pero fundamentalmente se amplía la lista de las especies migrantes o visitantes ocasionales de la que se conocían hasta entonces sólo 13 especies. Posteriores revisiones de las colecciones añaden otras especies que habían sido inicialmente confundidas o simplemente no publicadas. En ocasiones el tiempo transcurrido entre la captura inicial y la publicación de la nueva cita llega a ser de varias decenas de años, como en el caso del Charrán Sombrío (Sterna fuscata), colectado por Fraser antes de 1847 y no publicado hasta 1900 por A. Reichenow.

En la tabla 1 se muestra un resumen de las expediciones (algunas no exclusivamente ornitológicas) realizadas en Bioko despues de la etapa de L. Fraser que contribuyen al estudio de las aves de la isla. Una atenta lectura de esta tabla muestra dos fases en la forma en que la investigación se ha realizado; hasta los años sesenta ninguno de los naturalistas que trabajan en Bioko, a excepción de B. Alexander, publica los resultados de su propio trabajo de campo, que era desempeñado fundamentalmente por colectores (F. Newton, L. Fea, J. Lopes, E. Seimund, J.G. Correira y P. Curats) o por científicos de otras disciplinas (A. Schultze y H. Eidmann). Desde entonces, quienes visitan Bioko publican sus propios resultados y la labor de colección va siendo más selectiva. En esta tabla no se han incluido las estancias breves de algunos naturalistas ni tampoco las aportaciones esporádicas a distintos museos que hicieron algunos colonos europeos. Hemos de destacar, sin embargo, la breve estancia en Malabo de James P. Chapin en 1915, probablemente no más de dos o tres días, de paso hacia sus célebres expediciones en Zaire. Aunque breve, J.P. Chapin consigue capturar en esta visita el primer especimen en Bioko del Vencejo Culiblanco Indoafricano (Apus affinis) datando con cierta precisión su probable introducción en Bioko. B. Alexander, despues de su importante trabajo en Bioko en 1902, realiza otra corta visita a principios de 1909, de paso hacía las islas de Sao Tomé y Príncipe, colectando el único ejemplar conocido de Pardela Sombría (Puffinus griseus) que tampoco aparece reflejado en la tabla 3. Finalmente, no hemos podido conocer los datos de la visita a Bioko (seguramente tambien muy breve) en la que A. Reichenow consigna, como registro propio, el Paíño Europeo (Hydrobates pelagicus) en Bioko.

No nos ocuparemos aquí del relato, ciertamente novelesco en ocasiones, de alguno de estos viajes que aportaron interesantes datos etnográficos e históricos, aunque sí queremos destacar los importantes trabajos realizados por el padre Aurelio Basilio y por el profesor Martin Eisentraut. El primero de ellos, durante su estancia de más de 25 años casi ininterrumpidos en Bioko, realizó interesantes aportaciones a la fauna de vertebrados, mientras que M. Eisentraut, a pesar de que su estancia en la isla no fue prolongada, dedica sus esfuerzos durante varios años en Berlín a la investigación de los vertebrados de Bioko y las montañas de Camerún. Ambos son autores de multitud de trabajos sobre la fauna de la isla y publicaron las dos obras más relevantes existentes actualmente sobre las aves de Bioko.

Transcurridos más de 25 años desde los trabajos de M. Eisentraut y D.R. Wells en 1966 y 1967 no se realizaron nuevos estudios de la avifauna hasta que en 1984 se inicia un proyecto de Investigación y Conservación en Guinea Ecuatorial dentro de los programas de la Agencia Española de Cooperación Internacional, impulsado por los entonces directores de la Estación Biológica de Doñana (Javier Castroviejo) y el Jardín Botánico de Madrid (Santiago Castroviejo). En este proyecto se integran Ramón Castelo en 1984, Javier Juste en 1985, el botánico Manuel Carbalho en 1987 y los naturalistas Antonio Giménez y Rafael Delgado. Las aportaciones de todo el equipo son interesantes pero quizá R. Delgado hace los registros más interesantes debido a su especial dedicación a las aves y a su preparación ornitológica. En octubre de 1988 Jaime Pérez del Val se incorpora al citado proyecto hasta diciembre de 1991 y prolonga su estancia en Bioko seis meses más. Dos años más tarde, en noviembre de 1994, regresa durante un mes para completar su trabajo con el objetivo de la publicación del presente libro.

Prestando atención a la denominación de muchas especies de vertebrados sería posible hacer una breve retrospectiva de la historia natural de Bioko. Aunque poensis (denominación derivada del antiguo nombre "Fernando Poo") es el término más frecuentemente utilizado para nominar las especies y subespecies descritas por primera vez en la isla (entre la aves: Bubo poensis, Phyllastrephus poensis, Neocossyphus poensis, Batis poensis, Lonchura bicolor poensis, Nectarinia oritis poensis, etc), tambien podemos encontrar en las denominaciones científicas de las aves de la isla los nombres de muchos naturalistas que trabajaron en Bioko o que estudiaron el material colectado allí. En las siguientes especies de aves; Stizorhina fraseri, Anthreptes fraseri, Nectarinia rubescens stangerii, Sheppardia bocagei, Illadopsis rufipennis bocagei,Nigrita luteifrons alexanderi, Accipiter tousenelli lopezi, Bradypterus lopezi, Poliolais lopezi, Nectarinia seimundi, Anthreptes rectirostris amadoni, Nectarinia minulla amadoni, podemos fácilmente reconocer los nombres de Fraser, el doctor Stanger, Bocage, Seimund, Amadon o Alexander y su colector Lopes; todos ellos ligados de una u otra forma a la historia natural de la isla.

 

Tabla 1. Expediciones ornitológicas en Bioko despues de 1890. Se consigna el número de especies residentes y no residentes (resid/no resid) publicadas por primera vez en Bioko a raíz de cada expedición y las publicaciones donde se dieron a conocer las nuevas citas (1).

FECHA

NATURALISTAS PUBLICACIONES

 CITAS NUEVAS
(Resid / No resid)

26/11/1894
?/??/1895

F.Newton

Barboza du Bocage (1895, 1903)
Salvadori (1903b)

12 / 7
?/11/1902   L. Fea Salvadori (1903a) 0 / 0

28/10/1902
?/12/1902

B. Alexander
J. Lopes
Alexander (1903a,1903b, 1904, 1909)
Bannerman (1933, 1936)
53 / 3

04/12/1903 
?/04/1904

E. Seimund Ogilvie-Grant (1904, 1908) Bannerman (1930-51) 8 / 1

10/08/1911
09/11/1911

A. Schultze  Reichenow (1912a)  1 / 0

05/04/1929
?/01/1930

J.G. Correira Chapin (1939)
Amadon (1953)
 8 / 2

09/08/1939 
22/08/1940

F.W.-Metternich
H. Eidmann
Stresemann (1948)
Wolff-Metternich &
Stresemann (1956)
 3 / 6

06/08/1940 
?/12/1944

P. Curats Basilio (1963) 1 / 5

?/??/1944 
?/??/1971

A. Basilio Amadon & Basilio (1957)
Basilio (1963)
 4 / 11

26/08/1959  
11/09/1959

C.H. Fry Fry (1961) 1 / 2

17/09/1962 
23/03/1963
29/09/1966
31/10/1966

M. Eisentraut Eisentraut (1968, 1973)  1 / 2

23/12/1966
12/01/1967

D.R. Wells Wells (1968) 0 / 0

?/01/1986
?/03/1986

T.M. Butynski
 S.H. Koster
Butynski & Koster (1989)
Koster & Butynski (1989)
1 / 0

?/11/1987
?/02/1988 

R. Antor
R. Camacho
Antor-Castellarnau & Camacho-Fumanal (1989) 0 / 0

17/10/1988
29/06/1992 
20/11/1994
18/12/1994

J. Pérez del Val
R. Delgado, J. Juste, R. Castelo
Pérez del Val et al (1994, 1996) 1 / 6

(*) Hemos tenido la oportunidad de consultar una copia del diario de campo de Correira en el que finaliza su relato en noviembre de 1929, pero como quiera que Correira contrajo la enfermedad del sueño al final de su viaje y algunos de los ejemplares colectados por él conservados en el MNCN de Madrid, tienen fecha de 18/01/1930, es seguro que retornara a EEUU ya en 1930. 1. No se ha asignado una nueva cita a una expedición si la nueva captura u observación no era publicada o era publicada en sinonimia. Cuando una publicación consigna una nueva cita con material colectado en dos expediciones, la cita se ha contabilizado en la primera expedición que lo colecta. Puffinus griseus, Hydrobates pelagicus y Apus affinis son registros realizados en cortas visitas a la isla despues de 1890 que no aparecen reflejadas en la tabla (ver texto).

1. No se ha asignado una nueva cita a una expedición si la nueva captura u observación no era publicada o era publicada en sinonimia. Cuando una publicación consigna una nueva cita con material colectado en dos expediciones, la cita se ha contabilizado en la primera expedición que lo colecta. Puffinus griseus, Hydrobates pelagicus y Apus affinis son registros realizados en cortas visitas a la isla despues de 1890 que no aparecen reflejadas en la tabla (ver texto).