GULF OF GUINEA CONSERVATION GROUP

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BIOKO - Flora and Vegetation

Un cinturón casi contínuo de selva húmeda (pluvisilva) recorre la franja atlántica africana desde Sierra Leona hasta Gabón extendiéndose hacia el interior hasta los grandes lagos del Este de Africa, en lo que se conoce como Región Guineo-Congolesa. Dentro de ella se distingue la dorsal de montaña de Camerún perteneciente Centro de Endemismo o Región Afromontana, al que Bioko debe adscribirse por su importante altitud y sus semejanzas florísticas, puesto que la isla comparte con las montañas camerunesas, al menos, 129 especies vegetales exclusivas de ambas elevaciones.

La flora de Bioko, y en general la de todo el Africa tropical, no es bien conocida debido a su prodigiosa diversidad y a la falta de prospecciones en áreas de difícil acceso. Hasta ahora, más de 1.215 especies de plantas superiores y otras 185 de helechos y musgos han sido inventariadas en la isla; entre ellas 68 especies de orquídeas y más de 100 especies de la familia de las rubiáceas, la más numerosa en número de especies.

Diferentes pisos de vegetación han sido reconocidos en el Pico Basilé en base a la presencia de ciertas especies características a cada uno de ellos. Estas formaciones se ordenan en una cliserie altitudinal en estrecha correspondencia con las variaciones de temperatura y precipitación con la altitud. Las descripciones generales que delimitan los pisos de vegetación en Bioko, fundamentalmente las realizadas por los botánicos J. Mildbraed y Emilio Guinea, indican la existencia de una Pluvisilva de Baja Altitud hasta los 800 m y desde los 800 a los 1.800 m señalan la aparición de una Pluvisilva de Montaña. Aunque es frecuente la definición de una subdivisión entorno a los 1.400 m, no se produce un cambio florístico determinante hasta los 1.800 m, dando lugar a lo que Emilio Guinea denomina Bosque de Araliáceas. Desde aquí hasta los 2.500 m es reconocible esta formación boscosa que deja paso en los últimos 500 m del Pico Basilé a una reducida muestra de Vegetación Ericoide que alterna con praderas de gramíneas y ciperáceas.

Estos límites propuestos no deben ser considerados como fronteras rígidas ya que, además de la falta de prospecciones en muchas zonas de la isla, las presencia de las especies que caracterizan cada piso de vegetación está condicionada por diferencias de precipitación entre áreas con la misma altitud, la accidentada orografía de la isla y las modificaciones del bosque primario realizadas por el hombre. La menor altitud del Macizo Sur ha originado, por ejemplo, la presencia de ciertas especies a cotas más bajas que desvirtuan la zonación de la vegetación propuesta para el Pico Basilé. A pesar de las diferencias, los pisos de vegetación de Bioko, -y tambien los de Monte Camerún-, son una muestra fiel de los existentes en las grandes montañas del Este de Africa con cumbres por encima de los 5.000 m, -el Ruwenzori, Monte Kenya ó el Kilimanjaro-, exceptuando la presencia en estas grandes montañas de un piso de bambú inexistente tanto en el Pico Basilé como en Monte Camerún.

Formación costera. Orlando la costa aparece una formación vegetal con influencia oceánica caracterizada por la presencia, entre muchos otros, de cocoteros y egombe-gombe (Terminalia cattapa) sobre los que se instalan los helechos cuerno de ciervo (Platycerium stemmaria). Dentro de este cordón costero únicamente existen dos manchas de manglar (con Laguncularia racemosa y Avicenia nítida): en la Bahía de Venus, la de mayor dimensión, y en la costa Oeste a la altura del km 38 de la carretera Malabo-Luba. En zonas próximas a la costa pueden presentarse grupos cerrados de palmerales de rafia (Raphia sp), como los existentes en la Bahía de Riaba, cerca de Baloeri u orlando el mangle de la Bahía de Venus. Otra formación costera, típica de zonas encharcadas en las desembocaduras de los ríos, son los pandanales (Pandanus sp), que aparecen en Bioko en la Bahías de Venus y de Riaba y muy dispersos en la costa Suroeste.

Pluvisilva de baja altitud. En el cordón boscoso hasta los 800 m de altitud la precipitación varía desde poco menos de 2.000 mm hasta los 3.500 mm, y el rango de temperaturas medias mensuales es de 19 a 31oC. La fisionomía de esta formación es la típica de un bosque tropical siempre verde, con un estrato arbóreo de gran altura, un estrato arbustivo irregular y un herbácaeo prácticamente sin gramineas y con numerosas plantas sufrutescentes. Florísticamente está caracterizada por la presencia de todas las especies de palmeras existentes en Bioko, entre ellas algunas trepadoras. Emilio Guinea cita en esta formación seis especies de Ficus sp y varias especies de gran porte comunes en esta zona baja (Chrysophyllum africanun, Chlorophora excelsa, Ricinodendron africanun y Crotogyne manniana). J. Mildbraed, por su parte, reporta como especie arbórea característica Allanblackia monticola. Entre la vegetación herbácea son muy comunes: Costus engleranus, varias especies de la familia de la pimienta de los géneros Piper sp y Peperomia sp, y dos especies de Commelinaceae; Palisota hirsuta y Pollia condensata. C.D. Adams encuentra dentro de los límites del bosque de baja altitud 80 especies de helechos, incluyendo las pertenecientes a la vegetación costera, y señala como los más abundantes Cyclosorus afer y Nephrolepis biserrata.

Excepto en el Sur de la isla, la mayor parte del bosque por debajo de los 800 m de altitud está ocupada por plantaciones de cacao, pequeños cultivos familiares o bosques degradados. Precisamente en aquella parte Sur inalterada se ha querido distinguir un bosque mozónico, diferente de la pluvisilva de baja altitud del resto de la isla en virtud de su altísima precipitación, -cinco veces mayor-. Esta zona Sur, de más difícil acceso, es la menos poblada y la menos estudiada y, en consecuencia, tanto su extensión como su caracterización florística son meras aproximaciones. Se han reconocido pocas especies que caractericen este bosque monzónico; entre ellas destacamos la ciperácea Mapania amplivaginata, muy abundante en toda la fachada Sur, y la costácea (Costus cfr dinkaglei). Por encima de Eori y en Ureka, el calabó (Pycnanthus angolensis) es abundante localmente.

El interior de la Caldera de Luba posee un microclima con precipitaciones muy inferiores a las de sus laderas exteriores y su vegetación es, por tanto, más afín al bosque de baja altitud que al bosque de montaña. No son encontrados allí helechos arborescentes ni araliáceas, típicos de los pisos montañosos, pero su relieve abarrancado permite que se instalen pequeñas praderas de gramíneas que pueden encontrarse en otras zonas de la isla a más de 2.000 m.

Cultivos tropicales. Cacao y café. Por debajo de los 400/900 m, ocupando la mayor parte del bosque de baja altitud (excepto en el extremo Sur), se han establecido cultivos para la exportación desde mediados del siglo XIX, principalmente de cacao y, en menor medida, de café. Intercalados entre ellos o bajo su sombra hay pequeños cultivos domésticos, principalmente de malanga, plátano, yuca, piña y ñame.

Para iniciar tanto para el cultivo de cacao como el de café el desbosque al que se somete el terreno es total. Únicamente se respetan algunos árboles de gran porte, alternados generalmente con otras expecies exóticas, para dar sombra al cultivo, resultando una densidad de grandes árboles de 20-25 piés por ha. Los pequeños árboles de cacao alcanzan una altura de 5 metros y son cultivados con densidades de 625-1.000 piés/ha o más. En ocasiones cacao y café se cultivan juntos ya que la temporada de las labores de ambos no coincide, aunque el café, que alcanzó cierto predicamento durante la época colonial, es ahora un cultivo marginal.

Entre los grandes árboles de sombra nativos son comunes algunos Ficus spp, la morera (Chlorophora excelsa), el bocapí (Staudtia sp), y la ceiba (Ceiba pentandra); y entre los exóticos las Erythrina spp, y distintas mimosáceas (Acacia spp, el carbonero Albizia sp y el Pithecolombium saman). La vegetación herbácea por debajo del cacao se desbroza varias veces en una temporada y donde el desbroce no es exaustivo o la plantación es abandonada un vivaz rebrote de hierbas, arbustos y cuerdas acaba por cubrir los cacaoteros. Con 20 años de abandono es ya difícil distinguir los árboles de cacao que aún no han muerto del resto de la vegetación.

El paisaje de la zona dedicada a las plantaciones es consecuencia de un uso del suelo históricamente muy variable en la parte de Bioko más densamente poblada. Actualmente resulta un complejo mosaico de parcelas, cultivadas, en producción o abandonadas, junto con bosques naturales intervenidos en muy distintos grados. La superficie total intervenida por debajo de los 800 m, cualquiera que sea su uso, es de 90.670 ha; es decir un 45 % del total de la isla. De esta superficie, 70.800 ha son cacaotales en diferentes estadíos de abandono o producción donde el bosque fue radicalmente transformado. En 1989 se estimaron 44.440 ha de cacao en producción pero la reducción de la producción ha sido constante desde entonces debido al paulatino descenso del precio del cacao y la situación sociopolítica de Guinea Ecuatorial. La producción estimada en 1993, un año especialmente difícil, fue de unos 2.000.000 kg (la producción más baja desde 1906), lo que supondría la puesta en cultivo únicamente de una superficie entre las 4.000 y 5.000 ha considerando una productividad media-baja de 400-500 kg/ha. Aunque el sector se ha recuperado ligeramente y algunos proyectos de apoyo tratan de revitalizar la producción, todo hace pensar que varias zonas de considerable magnitud, las peor comunicadas, serán impracticables para el cultivo de cacao en pocos años dando paso a una progresiva regeneración forestal.

Pluvisilva de Montaña. Las condiciones climáticas entre los 800 y los 1.800 mts no son aún severas. Con respecto al bosque de baja altitud se observa un aumento de la precipitación entre 3.000 y 4.000 mm anuales y un descenso de la temperatura media entre 15oC y 23oC. Posee además una elevada humedad atmosférica debida a la presencia casi permanente de nieblas que favorece la aparición de plantas epífitas, principalmente musgos, helechos, orquídeas y varias especies de Begonia spp. Los árboles pierden el gran porte del bosque de baja altitud y a la par que desaparecen las especies de palmeras que viven en el bosque de baja altitud son frecuentes las formaciones puras de helechos arborescentes (Alsophila camerooniana y A. manianna). El sotobosque está relativamente poco enmarañado y está frecuentemente cubierto por commelinaceas y zingiberáceas.

En las laderas del Pico Biao aproximadamente 4.230 ha de la superficie comprendida entre los 800 y los 1.800 m son praderas ganaderas, deforestadas desde principios de siglo pero en buena parte actualmente abandonadas.

Bosque de Araliaceas. En torno a los 1.800 m la composición florística va cambiando. Desde esta altura hasta los 2.500 m aparece en el Pico Basilé un nuevo piso de vegetación caracterizado por la presencia de Polyscias fulva, Schefflera mannii y S. barteri, árboles de la familia Araliaceae. La cobertura arbustiva está ocupada principalmente por Mimulopsis cfr solmssi y Crassocephalum mannii. La amplitud de temperaturas es aún mayor que en el bosque de montaña, estimándose unos valores extremos entre los 8oC y los 30oC. La humedad atmosférica disminuye sensiblemente, tanto por el descenso de la precipitación como por la menor frecuencia de las nieblas. Junto a ello, la gran insolación recibida a estas alturas impide la proliferación de musgos y hepáticas epífitos sustuidos por líquenes colgantes (Usnea sp) que orlan las ramas laterales más expuestas a la desecación.

La superficie entre los 1.800 y los 2.500 m ocupa 7.670 ha, tan sólo el 3,8 % de la superficie total de la isla. La mayor parte (6.550 ha) se encuentran en el Pico Basilé y el resto en pequeñas áreas del Pico Biao y la Caldera de Luba donde la vegetación se mezcla con plantas de los pisos inmediatamente superior e inferior. En el Pico Biao la mayor parte de este terreno fue roturado para la producción de pastos de ganadería. En el Pico Basilé desde los 2.000 a los 2.700 m varios incendios, naturales o provocados, han sido documentados desde principios de siglo. Los últimos, originados por cazadores en 1983 y 1992, quemaron un área de unas 500 ha a los largo de la pista que asciende hasta la cima. Donde el fuego devastó la vegetación han proliferado especies pirófilas (Pteridium aquilinum y Rubus sp) y arbustos de Hypericum revolutum.

Formación Ericoide. Por analogía con Monte Camerún y con las grandes montañas del Este de Africa, donde existe un verdadero piso de vegetación ericoide, cabría señalar en Bioko desde los 2.500 m hasta la cima una formación similar. Aquí, las ericáceas Aguaria salicifolia, Blaeria mannii y Philipia mannii, junto con Hypericum revolutum y Crassocephalum mannii, son las especies arbóreas más comunes. Sin embargo, hay que tener en cuenta la pequeña extensión que ocupa (sólo unas 900 ha) y la presencia de praderas de gramíneas y ciperáceas que alternan con estos grupos de vegetación ericoide a partir de los 2.700 m; altitud que además Aguaria salicifolia no sobrepasa.

A medida que ascendemos la vegetación arbórea se concentra en los fondos de valle y se achaparra formando manchas de arbustos entre los que son frecuentes, además de las especies citadas, Adenocarpus mannii y Bertiera racemosa. En estos últimos metros las condiciones son similares a las del bosque templado europeo: gran amplitud de temperaturas (con temperaturas absolutas que descienden hasta los 4oC) y una precipitación moderadamente alta. No es extraño, entonces, que encontremos muchos géneros de plantas comunes con los bosques europeos, como lo son Helichrysum, Geranium, Clematis, Senecio o Solanum.

 © 1999 Jaime Perez del Val

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